Abordaje del stress:¿Qué es el stress o estrés? El stress es una reacción física y mental del individuo generada por la necesidad de adaptarse a los cambios de su medio ambiente. De esta manera, su comportamiento se esfuerza por adecuarse a las presiones internas y externas con el fin de seguir funcionando. Su sistema nervioso se predispone inmediatamente a la acción física y su cuerpo vierte hormonas en la sangre. Su frecuencia cardíaca y su presión arterial aumentan, lo que va unido a una respiración acelerada, una elevada tensión muscular y una rápida alimentación de energía. En dosis adecuadas el stress es necesario para estimular nuestra salud y motivarnos a ser productivos. Las características de la fase del stress positivo son vitalidad, optimismo, mayor resistencia física y vivacidad. Sin embargo, bajo los efectos prolongados del stress, nuestro cuerpo se desequilibra porque diversas funciones se aceleran inútilmente. Las tendencias en la fase del stress negativo son cansancio, rritabilidad, falta de concentración y pesimismo.
¿Qué factores pueden provocar stress negativo?
Primero que todo, es necesario reconocer que usted o quienes lo rodean están bajo estrés y que esto puede afectar su comportamiento. Todos damos señales de alarma cuando estamos estresados. Hay manifestaciones físicas como sensación de sueño o insomnio, dolores de cabeza, fatiga, irritabilidad, sensación de inquietud o tensión constante, dolores musculares crónicos, problemas digestivos, etc. También puede estar atento a las manifestaciones de estrés en su familia. Algunos de los síntomas que pueden presentarse son peleas o discusiones frecuentes, falta de comunicación, rabia constante, falta de paciencia o una mayor tendencia a criticar a las demás personas. Pueden aparecer problemas más graves como abuso de drogas o alcohol, depresión o abuso físico. Detectar que usted sufre de stress a tiempo y hacer algo al respecto es muy importante, ya que se ha demostrado que el estrés prolongado o severo debilita el sistema inmunológico, acelera la pérdida de calcio en los huesos, presiona al corazón, daña las células de la memoria en el cerebro y deposita grasa en la cintura, en lugar de en las caderas y glúteos (lo que es un factor de riesgo para padecer males cardíacos, cáncer y otras enfermedades). Se ha comprobado también que el estrés está involucrado en el envejecimiento, la depresión, los males cardíacos, la artritis reumatoide y la diabetes, entre otros males. ¿Qué se puede hacer frente al estrés? No existe una fórmula sencilla e infalible que pueda "curar" el estrés. Se requieren acciones diversas que permitan reducir las situaciones de sobrecarga. Para ello puede ser necesario "reaprender" a realizar las tareas cotidianas del hogar o el trabajo, programando las actividades para que no se acumulen ni se conviertan en "incendios". Es útil establecer prioridades claras, delegar responsabilidades, aprender a decir NO a los compromisos que no se pueden cumplir, hacer bien y pronto lo que se puede hacer y olvidarse por completo de lo que no se puede, asumiendo los grandes retos como secuencias de pequeños pasos. Además, existen formas de contrarrestar los efectos nocivos del estrés, como el ejercicio físico regular y las técnicas de relajación. El ejercicio habitual es especialmente útil, pues proporciona una forma de escape para la agresividad y la tensión, mejora el funcionamiento cardiovascular y genera un estado placentero de relajación después de cada práctica. La relajación es conveniente para aliviar el estado de tensión muscular que ocurre inconscientemente durante el estrés. Los músculos, especialmente cervicales (de la nuca) y lumbares (de la cintura), se contraen en forma prolongada y generan dolor. Este dolor produce incomodidad y dificulta el desempeño de las tareas, generando más estrés. ![]() Abordaje psicoterapéutico del stress: Es importante, mejorar los hábitos del individuo estresado, a través del establecimiento de una alimentación adecuada, la realización de ejercicio físico moderado (el que debe ser incorporado a la rutina diaria en forma gradual y progresiva), la mantención de ritmos de sueño adecuados, la incorporación de actividades recreativas y la disminución gradual y sostenida de las adicciones. Desde el punto de vista del abordaje terapéutico del stress, es de gran utilidad la enseñanza de las denominadas "técnicas de atención", que son métodos para ayudar al sujeto afectado a resolver sus reacciones fisiológicas y psicológicas, con estrategias para reducir el estrés. Consisten en ejercicios de relajación, autoentrenamiento, bioretroestimulación, ejercicios respiratorios, mejora de la autoestima, meditación, e incluso, yoga. En forma complementaria, se enseña al paciente el uso de estrategias para la administración y manejo del tiempo, la priorización de los problemas, el desarrollo de las capacidades de planeación, las diversas técnicas de negociación existentes, la ejercitación de habilidades para la toma de decisiones y la solución del conflictos, la implementación de conductas asertivas, y el desarrollo de mejores relaciones humanas en general. La llamada "terapia congnitiva" se basa en el desarrollo de habilidades específicas, el adiestramiento conductual, el control de las respuestas fisiológicas y la reevaluación cognitiva de las situaciones. Incluye aprendizaje de diálogos internos y de cómo afrontar una situación mediante la modificación de procesos cognitivos defectuosos. Por su parte, la llamada "terapia asertiva", persigue que el sujeto pierda miedo y desinhiba su acción para que los efectos de su conducta tengan valor de reafirmación de su autoestima y de sus capacidades. También es un modo de ganar control amortiguando los efectos perturbadores de la amenaza, que de hecho pueden consistir en un simple temor a no atreverse a afrontar las situaciones. Esta terapia permite disminuir la experiencia estresante. Otra forma de proposición es el análisis de los conflictos, partiendo del principio que un problema no resuelto está mal planteado. Se invita al paciente a reformular en la mente la situación para hacerla más accesible. Se producen cambios del significado en la evaluación que el sujeto hace de la situación, así como también del concepto de sí mismo. Aprender a comunicarse en forma asertiva es una necesidad y también una ventaja. Mejora las relaciones interpersonales y el logro de metas propuestas. Reduce las angustias, ya que al comunicarse se decide y valora internamente la libertad de pensar, de decir y de actuar. Refleja también respeto por uno mismo y respeto por los derechos de los demás. La persona asertiva sabe hacer respetar sus derechos, dice lo que siente, opina con un lenguaje claro y preciso y no teme entrar en conflicto. Tiene menos problemas de ansiedad que el agresivo o el sumiso. Por el contrario, el agresor entra muy a menudo en problemas y pierde rápidamente el control de las situaciones. La ira del agresor, que es también una reacción de stress frente a un evento aversivo, le dificulta la comunicación, siendo muchas veces un sentimiento que se le impone, no pudiendo con ello enfrentarse adecuadamente a la realidad y enviando mensajes que hieren. En la comunicación asertiva, en cambio, la persona dice lo que piensa, con lo que su interlocutor sabe a qué atenerse. Dice lo que opina usando un lenguaje y expresiones no verbales y corporales adecuadas, basadas en un mayor grado de seguridad, firmeza y calidez. Consejos útiles para controlar el stress:
A) RESPIRACIÓN PROFUNDA:Párese con los pies separados y sus brazos sueltos a los costados. Cierre los ojos e incline la cabeza hacia delante. Respire lenta y profundamente por la nariz, dejando que su abdomen y después sus pulmones se expandan. Mantenga la respiración por un rato. Respire lentamente por la nariz. Repita la respiración profunda hasta que se sienta relajado. Entonces, y sólo entonces, abra lentamente los ojos. B) RELAJACIÓN MUSCULAR: Siéntese en una silla cómoda y cierre los ojos. Apriete su puño fuertemente y mantenga la tensión por algunos segundos, concentrándose en ello. Suelte la tensión lentamente, y sienta cómo se relaja su mano. Repita el ejercicio tres veces. Continue ahora con su otra mano. Vaya agregando poco a poco otras partes de su curpo, en el siguiente orden: pies, pantorrillas, muslos, glúteos, abdomen, brazos, hombros, cuello, cara. Una vez que haya incluido todo su cuerpo, permaneza en ese estado de relajación por al menos 15 minutos. Luego, poco a poco, regrese a la realidad y abra sus ojos. C) RELAJACIÓN MENTAL: Ponga música suave, adecuada para relajarse y siéntese en un sillón cómodo o acuéstese. Cierre los ojos. Relaje todos sus músculos y afloje su cuerpo. Piense en una imagen placentera, como en un paisaje con montañas azules y lagos, olas suaves u hojas volando por el viento en calma. A continuación, imagine que se encuentra en un lugar de todo su agrado. Sienta el aroma de ese lugar y el sonido característico de él. Reconstrúyalo en su mente con el mayor detalle posible. Visualice esa escena al tiempo que respira profundamente y se dice a sí mismo el siguiente mensaje, en silencio: "Estoy completamente en calma, nada me perturba, mi cuerpo y mi mente disfrutan plenamente de la paz y la tranquilidad". Continúe hasta que se sienta totalmente relajado. Vuelva a la realidad abriendo lentamente los ojos. Mini-ejercicios para liberarse de las tensiones: Puesto que la realización de los ejercicios previos requiere de un espacio de calma y soledad que no siempre es fácil de conseguir, presentamos a continuación algunos ejercicios que pueden serle de gran utilidad y que pueden realizarse en todo momento y lugar. No reemplazan a los anteriores, pero puede alternarlos de acuerdo a su disponibilidad.
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